En esta entrevista, Javier Fernández Lozano subraya el enorme potencial educativo y patrimonial que esconden las antiguas minas de oro romanas del noroeste peninsular. Lejos de ser meras cicatrices en el paisaje, estos complejos mineros representan un testimonio incalculable de la ingeniería y la organización territorial de la Antigüedad.
Para dar a conocer este legado, el investigador destaca el papel fundamental del proyecto Aurvillage, una iniciativa impulsada por el grupo de investigación GEOINCA. El objetivo principal de este proyecto es acercar la ciencia y la historia a la sociedad, utilizando tecnologías innovadoras para digitalizar y divulgar el patrimonio.
Finalmente, Fernández Lozano incide en que la protección de estos entornos comienza por la educación. Al difundir el valor histórico de estos paisajes auríferos, el proyecto Aurvillage no solo promueve la conservación del entorno natural, sino que también fomenta un turismo cultural sostenible y consciente del legado romano.